miércoles, 15 de febrero de 2017

MARÍA DE LAS MONTAÑAS

Buenas noches, llevo una temporadita... ¡creo que estoy cogiendo lo que no he cogido en años! Aunque siempre es lo mismo: mal cuerpo, barriga rara y dolor de cabeza, tipo tormenta, que baja hasta los ojos y desemboca en la temida migraña. Esta última semana mi palabra favorita ha sido paracetamol, y mi frase "baja el volumen", ¡de lo que sea! Pero hoy, después de un día tirando a malillo, de esos que todo se te hace un mundo, he llegado a casa y me he ido encontrando mejor y mejor. Oye, que ahora estoy genial :)

El título de la entrada se lo dedico a Leticia Dolera y a su película Requisitos para ser una persona normal, que vi el domingo y me hizo pasar un muy buen rato. Me encantaron casi todos los personajes (la que no me acabó de cuajar fue la madre), la pareja protagonista simpática y entrañable, el hermano y el pretendiente me cayeron estupendamente; la estética, los diálogos, los escenarios, también me parecieron muy acertados para ser una obra cercana y espontánea. Recomendada.

http://www.filmaffinity.com/es/film514545.htm

¿Y quién quiere ser una persona normal? 
Podríamos dividir a la gente en cuatro grandes grupos: los que creen y parecen ser "normales", los que quieren ser y parecer "normales", los que se esfuerzan en ser "diferentes", los que son "diferentes" y se enorgullecen de ello.

Esta clasificación de pacotilla que me acabo de sacar de la manga, no tiene mucho sentido, lo sé. Porque lo que es "normal" y lo que es "diferente" es de por sí tan ambiguo y relativo... Tendría que ver con el hecho de encajar, tal vez. Y el caso es que, cuando pienso en "normal", ya tomo distancia y pienso en lo que llaman "normal" los demás (sí, los demás, esos). A mí, el término "normal" me recuerda a mediocre, desapercibido, gris, a la masa manada, los que no alzan la voz, los que pasan de puntillas, los que llevan una vida convencional, los que no destacan, los que siempre están dentro de la curva (de las curvas que la sociedad establece para todo). Tan "normal" es un informático en la facultad de ciencias y tecnología como un operario en una fábrica. Todos en un contexto determinado somos normales, todos sacados de contexto somos diferentes, somos pez fuera del agua, cantamos como una almeja.

http://www.fotogramas.es/Moda-cine/

Pero, ciertamente, tenemos manga ancha e incluimos a mucha gente en esa etiqueta un tanto insulsa: "normal". La mayoría de las personas que se cruzan en nuestro camino las catalogaríamos de normales, a no ser que actúen de un modo estrambótico o tengan un aspecto extravagante. Así que parece que haya que currárselo mucho para ser diferente. Pues no tanto. Porque siempre hay quien sin quererlo es señalado como "el diferente", y no suele ser para alabar sus particularidades. Nada que ver con quién busca marcar la diferencia, quien quiere destacar, sobresalir, desmarcarse del resto, ser especial, único...¡DIFERENTE! 

Y parece que solo con ser uno mismo ya debamos ser diferentes por definición, ¿no? ¡Ay, ingenuos! ¿Y qué me decís de los que sabiéndose diferentes, y vistos así a ojos de la muchedumbre, están encantados de ello y eso les empodera? ¡¡Ole ellos, jajajaj!!

http://www.horapunta.com/noticia/21057/cartelera/requisitos-para-ser-una-persona-normal.html

Tampoco me parece una persona tan fuera de lo normal María de las Montañas, le fallan esos dichosos requisitos que cree querer cumplir. Más original es su hermano y se siente agustísimo en su pellejo... 

Recuerdo que siendo muy pequeña una vez me planteé si todo el mundo pensaba tanto las cosas como yo, y estuve observando a la gente de mi entorno para descubrirlo, llegando a la conclusión de que, en apariencia, no pensaban demasiado (¡que nadie se ofenda, era una cría!). Lo hice porque para mí resultaba agotador. Pero por lo general, nunca me he sentido diferente realmente, solo un poco, de vez en cuando, y era fácil disimularlo cuando la situación lo requería. 

Para mí la diferencia es alucinante: me fascinan las personas diferentes, las que lo son sin esforzarse, sin fingirlo, sin dárselas de nada. Claro, que cualquiera puede serlo a ojos de alguien. Sea lo que sea ser diferente me gusta porque resulta más arriesgado que querer ser normal.

Me gustaría saber cuántas personas se consideran a sí mismos diferentes... mmm... Lo dejo por hoy, que ya he dicho bastantes tonterías. ¡Buenas noches!