domingo, 25 de junio de 2017

¡VIVE LA FRANCE!

Ya hemos estrenado la nueva estación y lo hemos hecho con todos los topicazos: San Juan en la playa, paellita junto al mar, día de camping, hotelito costero, sandía en la piscina, siesta/lectura bajo la sombrilla, picaduras de mosquito, biquini escurriéndose en la ducha... ¡Nos ha cundido mucho! Pero lo mejor lo mejor de todo: la sensación de tiempo inagotable.

Ayer, me sentía en esa nube que produce el estado vacacional, sin prisa por hacer nada en concreto, dejándome llevar por mis ganas de leer, comiendo lo que me apetecía y cuando me apetecía, vistiendo una camiseta cómoda y andando descalza por el piso. Ayer, ya de noche, estuve leyendo hasta que necesité encender la luz para continuar, y pronto vi la esperada palabra (FIN*). Miguel encendió el televisor y refiriéndose a una película que echaban en La2 me dijo: mira una de las que te gustan a ti, y si, dio en el blanco. Casualmente, una francesa y un francés, anoche me hicieron muy feliz. 

Basada en hechos reales
Delphine de Vigan y su novela Basada en hechos reales (Anagrama, 2016).



Delphine es autora del superventas Nada se opone a la noche, pero de ese libro sé bien poco porque no me ha dado por leerlo, aún. Después de devorar Basada en hechos reales, afirmo que tengo intención de leer todo cuanto escriba la autora.

Basada en hechos reales es de aquellas novelas que enganchan, que atrapan. Anoche, mientras se atisbaban las últimas páginas del libro que ha sido mi compañero de escapadita sanjuanera, me daba cuenta de que lo iba a echar de menos. Ha sido una lectura fascinante, me ha conquistado a cada página, me ha tenido ansiosa por saber qué vendrá después y hoy me he levantado con la intención de recomendarla porque bien lo merece, o a mí me lo parece, que para gustos ya sabemos...

Me ha gustado como retrata a los dos personajes principales, como te los va dando a conocer física y psíquicamente, como van evolucionando a lo largo de los sucesos. Y esa sensación de creer que cuanto explica pertenece a su intimidad, y después ya no estar segura de nada. Igual que a las protagonistas las abre en canal para mostrar sus más profundos miedos, inseguridades, contradicciones y manías, hasta el punto de producir angustia, también de algún modo hace confidente al lector de cuanto acontece. 

Aún así, no es de aquellas historias en las que te identificas con uno de los personajes, en mi caso no me ha sucedido, y con quien menos, con Delphine. Pero me han resultado tan cercanas, que ha despertado en mí la complicidad de las confidencias de una amiga íntima.

Creo que es un libro que puede gustar especialmente a personas que se dedican a escribir o que adoran la escritura, pero también a quienes sus inseguridades a veces les juegan una mala pasada.


Pequeñas mentiras sin importancia
Y Guillaume Canet con su película Pequeñas mentiras sin importancia (Les petits mouchoirs) de 2010.
 
http://www.fotogramas.es/Peliculas/Pequenas-mentiras-sin-importancia
Con François Cluzet, Marion Cotillard, Benoît Magimel, Gilles Lellouche, Jean Dujardin,Pascale Arbillot, Edouard Montoute, Valérie Bonneton, Laurent Lafitte,Anne Marivin, Louise Monot, Joel Dupuch, Hocine Merabet, Maxim Nucci...


Este film trata el tema de las relaciones personales: la amistad, las relaciones de pareja, los problemas generacionales, de un modo introspectivo y ahondando en la fragilidad de todo ello.

Pero no doy más pistas, hay que verla, porque lo mejor de la película son las interpretaciones. Y dicho esto, me voy a la francesa ;)




miércoles, 21 de junio de 2017

VENGA NIÑOS, HOY VAMOS A TRABAJAR...

Con frecuencia escucho la palabra "trabajar" relacionada con actividad infantil, sobretodo aplicada a la escuela, y me chirría. Sé que se ha convertido en una expresión y casi que trasciende su significado en sí, pero hace mucho tiempo que evito usar esta palabra tan habitual, que sin querer, se te escapa de los labios.

Primero vamos a ver los significados:
Del latín vulgar tripaliāre 'torturar', derivado del latín tardío tripalium 'instrumento de tortura compuesto de tres maderos'.
No empezamos bien, vamos a darle otra oportunidad a ver, seguimos buscando... 
1. intr. Ocuparse en cualquier actividad física o intelectual.2. intr. Tener una ocupación remunerada en una empresa, una institución, etc.3. intr. Ejercer determinada profesión u oficio.4. intr. Dicho de una máquina: funcionar.5. intr. Dicho de un establecimiento o de un organismo: Desarrollar su actividad.6. intr. Colaborar o mantener relaciones comerciales con una empresa o entidad.7. intr. Intentar conseguir algo, generalmente con esfuerzo.8. intr. Dicho de una cosa: Obrar o producir un efecto.
Ya es suficiente para hacernos una idea de lo que implica, según su definición, trabajar: actividad, acción.

Ir a la escuela cinco días por semana una media de ocho horas, te apetezca o no, llueva o haga calor, te encuentres bien o regular, es lo más parecido a un trabajo, sí. Aunque no esté remunerado.

Precisamente por la cantidad de horas de media que pasan los niños en la escuela desde edades tan tempranas, tendríamos que ofrecer un contexto de vida y no de trabajo. Que implica concebir la escuela como un lugar donde vivir y convivir, donde crecer, ser feliz, relacionarse, emocionarse... ¿Habéis visto que no he puesto en ningún momento donde aprender? Porque resulta redundante, los niños y las niñas aprenden de todo cuanto les rodea, y más si se les deja ser protagonistas de sus actos.

Una escuela activista, la escuela del "hoy hemos hecho..." está bastante cerca de hacer trabajar a los niños. Y existe ese empeño en trabajarlo todo: las emociones, los cuentos, la psicomotricidad fina... Un contexto rico ya ofrece a los niños la oportunidad de poner en práctica sus capacidades y de adquirir habilidades. 

¿Realmente es necesario querer abarcar tanto?

¿No estamos reduciendo la etapa de educación infantil a un puñado de ítems que ir marcando en un folio? Trabajado y conseguido: v. No conseguido x. Porque un trabajo exige ser productivo y alcanzar unos objetivos, claro.

En mi opinión, la incoherencia surge cuando estos aprendizajes que tendemos a aislar para "trabajarlos" de un modo explícito y concreto, se fuerzan y se cuelan en la jornada como una seta a la que asignas una franja determinada. Muchas veces, sin mucho sentido en relación a los acontecimientos del día, y a veces con poca continuidad: hoy se hace esto, mañana lo otro, pasado...

Hacer, hacer, hacer... Producir.


Por ejemplo, si utilizamos los cuentos para trabajar aspectos concretos, estamos relegando su función primordial, la que debería de ser nuestra única preocupación: acercar la literatura a los niños (y todo lo que esto conlleva: el gusto por la lectura, por conocer historias, desarrollar la imaginación, sumergirse en la fantasía..., y la belleza en sí que todo libro debería tener). 

Claro que, de modo indirecto, aparecen muchos de los contenidos del currículo, no solo los relacionados con el área de comunicación y lenguajes, sino que abarca puntos de todas las áreas. 
Si optamos por una literatura infantil de calidad (no infantiloide, ni de colores primarios y chillones, formas básicas y mensajes simplones) no debemos preocuparnos tanto de que se trabajen aspectos tan básicos como, por ejemplo, los colores (existen en la vida, y en los libros también, incluso los que optan por el blanco y negro y los degradados de grises, son una gran riqueza en este aspecto), o los números (las matemáticas están implícitas en todo cuanto existe, en toda su amplitud, no es necesario empeñarnos en identificar-las en algo que es mucho más sublime si no lo segmentamos y los servimos como un cóctel de micro-contenidos didácticos) o las emociones (tan de moda ahora, cuando una historia bien narrada y de personajes redondos contemplará el componente emocional de un modo natural).

Puntualmente, es enriquecedor ofrecer propuestas, provocaciones, materiales novedosos, etc. Siempre priorizando la atención de las necesidades básicas de los niños y su bienestar global, porque la vida en la escuela debería ser un fluir armonioso, no una carrera a contrarreloj ni un preparatorio para algo superior.


¡Tienen toda una larga vida laboral por delante! No me he vuelto loca, me refiero a prácticas, etapas larguísimas haciendo de becario, uno tras otro, trabajos mal remunerados, trabajos temporales.... Toda una odisea. Con este negro panorama a la vista, es normal que nos obsesionemos con capacitarlos para ser buenos empleados aún antes de dejar el chupete, pero me parece tan cruel...

domingo, 18 de junio de 2017

EN EL PARQUE INFANTIL

El año pasado frecuentaba un parque que me gusta mucho y que está cerca de casa, claro que entonces yo estaba de baja y solía ir por la mañana (que en período escolar en los parques a esa hora no hay ni un alma) o a la hora que se me antojaba. Íbamos cargadas con el kit de materiales para jugar en el arenero y disponíamos de todo el espacio, la tierra, las piedras, las flores, los columpios, el tobogán, los pájaros, las hormigas... para nosotras.

Estaba muy mal acostumbrada y ahora estoy viviendo lo que es ir al parque una tarde cualquiera y todos sus inconvenientes:
  • Que la zona de juegos esté en pleno solanero
  • Que la fuente esté monopolizada por los niños que llenan globitos para la típica guerra de globos de agua
  • Que hayan más adultos que niños en el espacio infantil
  • Que esos adultos hablen por sus correspondientes móviles o hagan más ruido que los niños (no siempre, hay que puntualizar)
  • Que la ratio sea excesiva y las edades muy dispares
  • Que quiera los juguetes de otro niño (un topicazo) y otros niños quieran los suyos
  • Que alguien te de mucha conversación y no te apetezca (no quiero ser borde, es que quiero estar con y por Juno)
  • Que Juno quiera ponerse en medio de la zona en la que están jugando a fútbol
  • Que Juno se acerque a las mesas de picnic donde desconocidos hacen sus cosas y los observe indiscreta

Aunque el parque parezca el lugar perfecto para que se socialicen los niños, no siempre pienso que es así. Cuando se dan la lista de inconvenientes, que así de pronto se me han ocurrido, por ejemplo, no es la mejor situación. Porque pretendemos que compartan sus "tesoros" cuando aún no están preparados para hacerlo y muchas veces priorizamos la necesidad adulta de "quedar bien" sobre las necesidades de los niños.

Por lo demás, ir al parque, después de una jornada laboral a cargo de un buen puñado de niños, y con temperaturas elevadas, es bastante agotador.

Trepando
La primera vez que se enfrentó al reto de trepar por los desgastados peldaños para lograr tirarse por el tobogán, tardó un rato: asegurándose a cada paso de estar bien sujeta, probando donde colocar el pie, como agarrarse, etc. Pero se tomó su tiempo y lo logró. Se le dibujó una sonrisa al ver que ya estaba arriba, y se lanzó satisfecha por la rampa, deslizándose más allá del final del módulo, sobre arenisca.

Le gustó tanto, creo que la dificultad que conlleva subir sin apenas haber ya listón de madera donde fijar el pie, que estuvo muchos días en los que sus últimas palabras antes de dormir y las primeras al despertarse eran para pedir que la llevásemos al tobogán.



Costumbres
Des de que hace buen tiempo, aprovechamos la buena temperatura y el solecito matutino que no molesta, para desayunar en el parque y jugar. Como no, aún sigue prefiriendo el tobogán entre todos los atractivos que ofrece el lugar.









Momentos compartidos
Día tras día, no nos perdemos nuestro rato de parque a primera hora de la mañana, a solas o acompañadas. Y ya conocemos los perros que sacan a pasear, las flores de los árboles y arbustos, los pájaros que frecuentan la zona...









Ventajas
Me fijo en todos los parques infantiles que veo allá donde vamos, sobretodo en el suelo, porque no me gustan los suelos de caucho u artificiales, prefiero aquellos que se sitúan en un entorno lo más natural posible y el suelo es de arena, tierra, piedras... Y por favor, que haya árboles, plantas, troncos, una fuente y algún módulo de madera.

En cualquier pueblo o ciudad encuentras parques y todos son distintos, eso es para mí un aliciente. Buscar los que más se adaptan a tus gustos y necesidades, ir de excursión a aquél que tiene aquello tan especial... Creo que es un buen recurso de juego infantil, para pasar tiempo en familia, o con otros niños, aunque en primer lugar elegiría siempre campo o bosque.

La mayor ventaja, desde mi punto de vista, es que es la excusa perfecta para que los niños jueguen al aire libre. Y una oportunidad para moverse libremente y correr, trepar, subir, bajar... También para descubrir el entorno y distintos elementos. Por último, en los parques los niños pueden intentar asumir retos, ponerse a prueba.

miércoles, 14 de junio de 2017

LECTURA COMPULSIVA

Qué he leído últimamente...

Igual que me gusta que me recomienden libros me gusta recomendar los que a mí me han gustado, aunque muchas veces se me quejan de que son un poco densos, estos últimos que he leído y disfrutado se caracterizan por ser de lectura ágil, vaya de los que devoras y te pules en un suspiro.

Las chicas
Todo empezó con Las chicas, el típico libro que ves la portada en cualquier parte y te acuerdas de él, que te lo vas tropezando en distintos sitios hasta que asumes que te persigue y que por lo que sea lo tienes que leer... Pues bien, lo leí, no me ocupó más de tres o cuatro días, y me gustó bastante. Te va dejando pistas de lo que sucederá en el futuro y eso te hace querer seguir leyendo, a parte, es fácil sentirse identificada en algunos aspectos con la protagonista, y por último, la degradación del paraíso hippie que primero describe me parece muy bien descrita.


Amélie Nothomb
Después le eché el ojo a Amélie Nothomb, la conocía de vista (¡sí, claro!), de ojear sus libros y volverlos a dejar por no decidirme por ninguno en especial. De tenerle ganas pero no atraparme sus títulos, y no son malos títulos ni mucho menos. Así que esta vez, fui a la biblioteca y cogí en préstamo todos los títulos con su nombre y empecé por uno de ellos...


La escritora nació en Kobe (Japón) en 1967 y pertenece a una familia de diplomáticos belgas. Por el trabajo de embajador de su padre vivió en lugares como China, Laos, Bangladesh, Birmania y EEUU. Sus historias están llenas de alusiones a los lugares en los que ha vivido así que está bien conocer este dato.

Estupor y temblores
Anagrama (2000)
Me ha encantado, me ha parecido muy irónico y divertido, incluso cínico. Me duró nada y menos, ¡lo recomiendo!

Barba Azul
Anagrama (2014)
La historia ya la conocía pero reconozco que me ha gustado muchísmo su versión, mucho.

El sabotaje amoroso
Anagrama (2003)
Este se me ha hecho pesado, no me ha atrapado la historia, y aún así me ha gustado leerlo por la mirada única de la autora.

Cosmética del enemigo
Anagrama (2003)
Otro que me ha gustado mucho, que me ha sorprendido y que recomiendo.

Biografía del hambre
Anagrama-Empúries (2006)
A escasas 50 páginas del final, confieso que no me ha entusiasmado pero quiero ver como acaba ya que estoy a tan poquito...


Entre tanta Amélie me leí:

La rabia
Lolita Bosch
Editorial Ara Llibres
Este libro ha llegado a mis manos en un momento en el que el tema que trata, el bullying, me preocupa especialmente y me ha dado mucho en qué pensar. Después de leerlo soy más sensible a esas conductas que desde fuera pueden parecer "cosas de niños" (otras directamente parecen y son acoso puro y duro) y tendemos a quitarles importancia, cuando para quien las sufre son una humillación o un mal trago. He aprendido mucho de su historia. ¡Lo recomiendo!

Si no puc volar (Si no puedo volar)
Estel Solé
Editorial Rosa dels vents


Fabuloso, rapidísimo de leer, profundo pero con toques de humor y descaro, tan natural como la vida misma, tragicómico diría yo... Destaco como retrata los problemas que a veces conlleva el paso de la juventud a la edad adulta, los cambios a nivel de amistades, prioridades, metas. Como es sano reírse de uno mismo y permitirse sentirse mal, incluso muy mal. ¡Lo recomiendo!

Ah, y Manual para mujeres de la limpieza de Lucía Berlin, está en parón pendiente a reemprender la lectura en breve... Medio libro leído, me encanta el estilo de esta mujer.


Buena lectura, después de leer a Estel dan ganas de escribir una autobiografía ;)

lunes, 12 de junio de 2017

REPENSAR LA COMUNICACIÓN CON LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS

Al inicio de este curso escolar me propuse tomármelo como un año sabático, un año de trabajar y punto, sobretodo y especialmente, un año sin estudiar, sin deberes, sin trabajos que entregar, sin exámenes, pero también sin formaciones, y eso incluía cualquier tipo de formación.  

A un paso de finalizar el curso, hago balance y en gran parte lo que cumplido, he aplazado una formación anual que me moría de ganas de hacer, he declinado charlas, jornadas y demás eventos educativos. He leído muchos libros que nada tienen que ver con educación e infancia. Incluso en el blog he escrito menos sobre el tema (creo...).

Aún así, no he renunciado a los encuentros hipermotivadores con mi grupo de trabajo Reggio ni a la escuela de verano. Y he hecho otra excepción, esta vez como formadora, he preparado un taller de tres sesiones para reflexionar sobre un tema que me apasiona: la comunicación con los niños y niñas. A las personas con las que he tenido la suerte, el placer y el privilegio de repensar conjuntamente nuestra labor docente, nuestro día a día, nuestras dudas y miedos, pero también nuestras esperanzas futuras, nuestras ganas de superación y nuestro empeño por ofrecer siempre lo mejor de nosotros mismos, a ellos les quiero dedicar esta entrada.

A vosotros, que habéis sido unos compañeros de experiencia generosos, participativos y críticos, y sobretodo, cercanos. Lo tenéis todo para seguir mejorando, porque siempre hay que aspirar a hacerlo un poquito mejor.



¿Recordáis la encerrona del primer día?
De entrada y en frío presentación íntima y personal. Vale que os allané un poco el terreno empezando yo, pero después os tocó uno por uno ir tirándoos a la piscina y algunos os zambullisteis bien hasta el fondo. Entendedlo, os quería conocer cuánto antes y al máximo, no encontré otra forma... 

Las personas somos como somos por muchos factores: genéticos, ambientales y circunstanciales. Esa "maleta" de la que tanto hablamos al referirnos a los niños, también la llevamos cada uno de nosotros, a veces es un verdadero lastre, otras, es como la del caminante que ya se ha hecho a ella.

Y aún no os habéis repuesto de este primer susto, que un segundo palo: escribir en un post-it, a ser posible con una sola palabra, ni más ni menos que: Concepto de niño.

Así, de golpe, sin anestesia. Creo que a más de uno os dieron ganas de salir pitando, pero aguantasteis el tipo. Y ese día participasteis en todas y cada una de las dinámicas que os tenía preparadas, no os di tregua, ¡lo sé! Ya os advertí que había que mojarse, que implicarse al 100%, ¡y vaya si lo hicisteis!

Pensar sobre nuestra idea de infancia, de niño y de niña, para a partir de ahí plantearnos conjuntamente qué tipo de acompañante requiere. Sí, acompañante, me parece más correcto en este repensar nuestro papel que docente, maestro o educador. Acompañante es más explícito, más descriptivo.

Conservo vuestras palabras, entonces esparcidas por el suelo, salieron muchas ideas y más variadas de lo que suponía. Nos dimos cuenta de que existen muchas miradas distintas, más o menos acordes, en cuanto a infancia se refiere. Seguro que os sirvió tanto como a mí conocer distintos puntos de partida para seguir hablando sobre el tema.

Vivenciamos los distintos tipos de acompañamiento mediante un role-playing, algunos pudisteis descubrir como se siente un niño ante un determinado estilo, otros como se siente el adulto que actúa de una manera u otra... Entonces, os pedí un ejercicio para reflexionar sobre vuestra labor de acompañar: que redactaseis en una pocas líneas, y de modo anónimo, como os sentís frente a una situación concreta de relación con vuestros alumnos. 

El día que compartimos los escritos y cada uno leyó la reflexión de un compañero, afloraron muchos sentimientos, también preocupaciones, inconvenientes, como el tiempo (la falta de él, en este caso) y la ratio. Lo más destacado, creo que las ganas de compartir momentos de calidad con cada uno de los niños y niñas, de verles crecer felices.

Y leímos un documento que propone la escuela Encants para acompañar del modo lo más respetuoso posible: http://escoladelsencants.cat/images/J_2013-butlleti/20131220_comAcompanyemElsInfants.pdf

Compartimos la lectura de dos artículos:
  • Com parlem als infants (Como hablamos a los niños) de Montserrat Fabrés.
Este artículo ayuda a reflexionar sobre muchos aspectos referentes a la manera de comunicarnos con los niñoss: el tono de voz, la tendencia a usar imperativos y dar órdenes, la impaciencia tras una pregunta a esperar la respuesta, la falta de silencios, la generalización, el hechio de utilizar el nombre colectivo con demasiada frecuencia, las interrupciones a sus conversaciones, las "falsas palabras afectuosas", la anticipación, el no dejarles expresarse tan libremente como quisieran, el restar importancia a sus problemas...
  • La dolça violència de les pràctiques professionals (la dulce violencia de las prácticas profesionales) de Christine Schuhl.
Algunos de vosotros propusisteis tratar temas más concretos y se abrió un debate muy interesante y apasionado. Hablamos sobre el "muy bien" y como genera cierta dependencia de aprobación, necesidad de gustar, de alcanzar las expectativas del adulto, como genera inseguridad, miedo al error... Entre todos encontramos otras estrategias para que la motivación no sea extrínseca sino intrínseca, para que los niños actúen por su propio placer y satisfacción.

Y para acabar de verlo claro leímos:
http://www.piklerloczy.org/sites/default/files/documentos/alfie_kohn_cinco_razones_para_dejar_de_decir_muy_bien.pdf

Y, ¡cómo no!, también discutimos sobre la tendencia a evitar el "no" y creo que la conclusión final fue que preferimos no caer en extremismos, ni en palabras prohibidas, que optamos por intentar ser coherente, respetuoso y crear un clima lo más agradable posible en el aula.

Y visionamos uno de los vídeos que seleccioné para mostrar hasta qué punto el niño es competente, y como con un adulto respetuoso al lado, que le de el tiempo y el silencio necesario, es capaz de demostrarlo. El vídeo que quedó pendiente ahora lo podréis ver:



De este segundo vídeo me fascina el mimo con el que la cuidadora baña al bebé y la paz que desprende toda la secuencia.


En cuanto a la dinámica que no pudimos hacer por falta de tiempo (dichoso tiempo) pronto la podréis ver, paciencia.



Un beso, aquí me tenéis por si me necesitáis, pero también por si queréis compartir algo conmigo, porque todos aprendemos de todos y yo aprendí mucho de vosotros ¡Gracias!

lunes, 29 de mayo de 2017

INSANA COMPETENCIA

No sé porqué creí que debía ser la mejor en algo, como si necesitase reafirmarme, encontrar mi lugar en el mundo, o alguna idiotez por el estilo, sí, idiotez, porqué no hay nada más absurdo y más frustrante que perseguir un imposible. No hablo de utopías, las adoro, y a demás las encuentro necesarias. ¿¿Pero crecer y vivir con la presión de pretender ser la mejor?? Un esfuerzo inútil. Siempre hay alguien que te supera, tarde o temprano, a no ser que realmente seas un genio, y las posibilidades de que así sea, admitámoslo, son escasas.

Yo dibujaba bien y tenía una letra bonita, pero no tardé en tropezar con un par de compañeros que lo hacían mejor que yo. No pasa nada. ¿O si? Me sentía en deuda con quienes creían en mi potencial, en mis habilidades, en mis virtudes. Creía tener la obligación de responder tal y como se esperaba de mí, por no defraudar, por no sentirme mal. Y de pronto, que otras personas pusieran en duda mi proclamada superioridad, me llevaba a tener que competir, a multiplicar esfuerzos, a sentirme vulnerable e insegura.

Años de universidad acabaron con mi don de la belleza caligráfica, me quedé sin trono (alivio total). Pero como soy una incauta hice algo más...

Un pastel que me salió de... mmm... ¡increíble! Oye, pues nunca más, los siguientes cien o doscientos pasteles que he hecho en mi vida han sido de mediocres para abajo. ¿Qué pasa?, que tuve la mala suerte de hacer algo excepcionalmente bien en un momento en el que se le dio mucho bombo, y claro, cría fama y échate a dormir: aún sin haber vuelto a entrar en la cocina yo era la de los pasteles deliciosos. ¡Qué presión! Ahora solo tenía dos alternativas: no hacer ningún pastel (oficial) jamás de los jamases, o desear no haber hecho nunca ese primer dichoso pastel.

Cuando me vi despojada de mis supuestos dones, de mis facetas sobresalientes, fue un poco raro. Es como si alguien llega y te aparta con la mano hacia un lado y te deja ahí para que observes. Ya no era la "secretaria" de todos los proyectos, ni a la que pedían que dibujase en murales, folios y libretas. ¡Me habían condenado a ser una del montón! Otras personas ocupaban el lugar al que antes me habían alzado a mí, ahora yo les miraría desde abajo y yo no sabía estar más que arriba...

Regalitos de Navidad (a buenas horas los enseño)

El detalle es lo que importa

Me defiendo y con eso me basta

Ahora pongo más cariño y buena intención y menos presión sobre mi misma
Tal vez eso ayudó a que dejase de importarme tratar de agradar, ¿para qué? La mayoría de las veces lo haces para gente que no te importa en absoluto, o que a penas conoces. Ahora piensa, ¿qué conseguimos alabando desmesuradamente las cualidades de los niños y de las niñas?

P.D.: Como todo lo que escribo tiene mucho de autobiográfico, pero en este caso me he valido de lo anecdótico de mi experiencia personal para llevarlo al extremo y sacar a relucir un tema que me ha venido a la mente.

Hace poco leía un artículo en el catorze.cat sobre la frivolidad: El síntoma de la felicidad. Esta es mi frivolidad, pensar en temas más amables cuando lo que me preocupan son cosas demasiado serias.

domingo, 21 de mayo de 2017

GOLOSINAS LITERARIAS

Soy los libros que leo, los paisajes que me emocionan, la música que me acompaña... Por eso estoy a medio hacer, incompleta, en proceso, siempre en construcción, llenándome y vertiéndome, vaciándome un poco, en un continuo rehacer.

Este fin de semana me he alimentado de sol y libros y de taquitos de sandía, de las miradas pícaras de Juno y de la complicidad de Miguel. Ahora que se van agotando las horas y apilo papeles, me siento con más ganas de vacaciones que nunca, quiero hacer esto y esto y esto otro. Todo llega, dicen.

Ya os comenté que me había autorregalado algunas Chucherías de arte, me lo pedía el cuerpo ;) Y araño los momentos tranquilos que los días me permiten para ir decubriéndolas poco a poco. Son pequeñas joyas en mis manos, tan preciosas y poéticas.




Tengo 10 mini libritos, del lote 2 de Cuadernos singulares, podría haber elegido cualquier otro y seguramente me hubiese gustado igual. Tienen un poder inspirador alucinante, cada vez que abro una de esas cajitas de cartón me entran ganas de escribir, de leer, de crear... 

Si os gustan los libros de artista, la ilustración, la poesía, el arte, el intimismo, las cosas únicas... os los recomiendo: Chucherías de arte


Tengo otro regalo en mente, pero aún no me he decidido, tampoco quiero ser una caprichosa. Se trata de algunos de los tesoros de La indolente, una editorial independiente que crea unos libritos que enamoran solo con verlos. Yo le echado el ojo a uno de ellos, pero es imposible decidirse por uno!

Es este, de Verónica Mora, y se titula:
Me muero de pena


Además, me está costando resistirme a su fanzine trimestral 
Lo bello duele


Para acabar, también os quería hablar de otro descubrimiento:
Sons of Gutenberg
Librería+Galería+Teatro
Otro lugar donde encontrar piezas únicas.


Feliz final de domingo, no tengáis pena que cada semana trae uno nuevo y cada lunes algo bueno, seguro.

domingo, 14 de mayo de 2017

MIEDO A TODO

Cuántas veces habré presenciado la escena: un niño con ganas de jugar, de descubrir y de moverse en libertad y un adulto pisándole los talones y recordándole a cada paso que el mundo está lleno de obstáculos, retos imposibles, trabas a evitar, dificultades, impedimentos... Diciéndole que él no sabe, no puede o no debe realizar según que acciones, porque pueden suponer un peligro (o riesgo de él), por mínima que sea la probabilidad.



- ¡Cuidado que te vas a caer!
- ¡Cuidado no corras!
- ¡Cuidado ves más despacio!
- ¡Cuidado un escalón!
- ¡Cuidado no subas ahí!
- ¡Cuidado que está muy alto!

¿Os imagináis que alguien os diese esos "mensajes de aliento" mientras intentáis asumir un nuevo reto, lograr algo que os entusiasma, o simplemente tratáis de poner a prueba vuestras capacidades?

Muy probablemente desistirías de lo que estáis a punto de hacer, pensaríais que no sois capaces de hacerlo, que es demasiado difícil para vosotros, que es muy peligroso... O, si habéis salido algo rebeldes, os enfadaríais, os empeñaríais en intentarlo de todos modos, o os frustraríais, os sentiríais débiles, sumisos (sí mama no lo volveré a hacer más)...

Lo que no os sentiríais en ningún caso es capaces y seguros: porque lo que, con estos mensajes, no infundimos en ningún caso es ánimo y confianza. Entonces, igual que nos pasa a nosotros cuando un jefe desconfiado nos observa con el ceño fruncido, que cometemos más errores de la cuenta, nos tiembla un poco el pulso, nos volvemos más torpes, dudamos, etc. Imaginad un niño o niña, en pleno desarrollo de sus capacidades.





Los adultos transferimos nuestros miedos a los niños para los que somos referentes 
En su Teoría del Aprendizaje Social o Teoría Social Cognitiva, Albert Bandura (1977) hace mención a la autoeficacia percibida: las creencias que una persona tiene sobre sus propias capacidades. Sus expectativas de eficacia. 
Los niños con una autoeficacia baja tenderán a sentirse indefensos y a rendirse ante un problema u obstáculo. Con todo lo que comporta para su futuro desarrollo crecer con este handicap adquirido.
Los niños con una autoeficacia elevada se sentirán capaces de resolver los problemas que se encuentren, se mostrarán perseverantes y se enfrentaran a las dificultades como desafíos.
Pero no fue Bandura quien me hizo ver la luz, una vez escuché a alguien unas sabias palabras (a parte de "vive y deja vivir", que se la prestaría a más de uno, y de esta otra: "si tus palabras no valen más que el silencio, cierra la boca por favor", versión libre, por supuesto) decía algo así:

Los niños y las niñas tienen derecho a no heredar los miedos de sus padres

Como educadora hace años que eliminé el "cuidado, cuidado" de mi repertorio, por respeto a esos niños que no merecían que les transmitiese mis temores, aunque eso no significa que no les advierta cuando considero que es necesario con un "ves con cuidado con...". Creo que existe una gran diferencia entre ese "¡Ay, ay!" que va acompañado de un tono y de una actitud determinada, que de una vigilancia relajada que advierte solo cuando existe un riesgo real. Conocer en el día a día a los niños es lo que permite saber hasta donde puede llegar sin nuestra intervención directa, por lo tanto, observarlos es primordial.


Con Juno, que la conozco más que a mí misma, tengo muy claro de lo que es capaz y de lo que puede llegar a hacer sin mi ayuda aunque no lo haya hecho jamás. Simplemente estoy cerca, disponible, atenta y la miro con confianza. Cuando creo que corre peligro, entonces actúo, sin asustarla, simplemente le digo que aún no puede hacerlo. 

No le doy una larga explicación, si ella corre por el campo y se acerca a una zona con cristales le advierto que allí no que hay cristales y se puede cortar. Punto. Y dejo que siga corriendo en otra dirección. Si quiere trepar por algún sitio, como sé que tiene un buen dominio en estos casos, estoy cerca por si me necesita y la dejo hacer (no, no soy de ¡venga, tu puedes!, ¡campeona!, ¡muy bien!) no quiero que haga las cosas para impresionarme, ni para recibir un premio o un halago, quiero que haga lo que le hace sentir bien a ella, por eso me gusta mantenerme en un segundo plano, no entorpecer sus exploraciones.

De hecho, en zonas que considero seguras, dejo que se aleje y que se sienta lo más libre posible, y no soy ni negligente ni imprudente, es que quiero lo mejor para ella y para mí lo mejor es que crezca confiando en sus posibilidades.



Pero tengo la sensación de que los adultos de mi entorno tienen muchos miedos con respecto a las capacidades de Juno, tal vez porque no la conocen tan a fondo como yo, y recurren a todos estos mensajes que yo evito: tanto los de alerta como los de ánimo. No ven que si trepa tan bien es porque desde pequeña la hemos dejado intentarlo, que gracias a todo el aprendizaje que lleva recorrido ahora puede, y que sabe perfectamente cuando algo está fuera de su alcance y entonces pide ayuda.

En fin, me gustaría que tuviesen más confianza en mí, que sé cuidar de mi hija y trato de hacerlo con el máximo mimo y respeto. Y a los entrometidos, que no te conocen de nada y te dan lecciones, les diría esas sabias palabras que tan bien me va recordarlas a mí.

¡¡Feliz domingo!!